martes, 12 de marzo de 2013

Soneto separado

Distancia, que separas nuestras pieles
callando el repicar de mis latidos,
no fuerces la nostalgia, como sueles,
ni dejes mis recuerdos malheridos.

Me pierdo en el vergel de tu saliva,
te exploro entre suspiros cada noche,
floto en el nirvana a la deriva,
sin duda, sin pesar y sin reproche.

En vano media Europa nos separa
con hordas de kilómetros hastiados
si puedo retenerte entre mis sueños.

No existe impedimento ya, ni tara
que pueda mantenernos separados:
de nuestras esperanzas somos dueños.

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