miércoles, 6 de abril de 2016

Laberinto

Siempre que te miro a los ojos
me pierdo.
Debe ser en ese laberinto que tatúa
la pupila en tu iris
y que me deja dando vueltas
sin encontrar la salida.

Hasta que me susurra la memoria un atajo,
el sendero invisible por la vereda de sus muros
y despego mi mirada de la tuya.

Pero sólo es cuestión de tiempo
hasta que otra vez
me atan tus labios,
me atrapa tu ombligo,
o me extravío en el lenguaje delicado
de tus manos.

Y, de nuevo, el ronroneo de recuerdos
que arranca de mi mente
tus caderas.

Hubo una vez. Y no habrá otra. No, no...

No. No habrá otra. Pero, espera, que me llama tu lengua...

miércoles, 8 de mayo de 2013

Blancos días y negras noches

Jugamos, tú y yo, nuestra partida,
que es suerte de ajedrez con emociones,
un juego, con amor y despedida,
donde las frases hacen de peones.

Y mueven los alfiles y caballos
dos seres que se besan en combate,
que tratan, con sus fintas, sus ensayos,
ganar, perder, y, al fin, quedar empate.

No busco la victoria, ni la quiero,
ni anhelo el humillarme en la derrota,
pues es el propio juego el placentero,
y en él yo soy creyente, y tú, devota.

Mas puede que en su fin haya un inicio,
y sea aún más dulce que ese juego
la tregua, que resulte ser un vicio,
y tú y yo dos adictos a su fuego.

Arriésgate conmigo, y con valor
juguemos sin temer. De cualquier modo
ambos sabemos ya que, en el amor,
algo no es nada si es menos que todo.

martes, 26 de marzo de 2013

En derredor

Siento sobre mí, y en mí, tu esencia,
siempre que no estás aquí a mi lado.
Sé que imaginarte es complicado
y que no soporto más tu ausencia.

Trato de escudarme en mi paciencia,
pero todo escudo es derribado,
cada primavera muere helado,
sólo se derrite en tu presencia.

Salva la distancia en un suspiro,
vuela como el viento sin complejos,
ven a mí sin calma ni respiro.

Báñame en tu luz, sé mis espejos,
remanso de paz en que me miro.
Troca, en un instante, cerca y lejos.

martes, 12 de marzo de 2013

Qué se puede decir...

¿Y qué quieres que te diga? ¿Y qué quieres que te cuente?
¿Te cuento, por ejemplo, que te veo en cada cabello pelirrojo?
¿Te cuento que me distraigo pensando en ti mientras ando por la calle
y acabo en lugares nuevos e inesperados?
Podría contarte que he hablado más con la luna sobre ti
que contigo sobre la luna.
Que me divide el querer tenerte aquí, feliz,
y el querer que las cosas te salgan bien allí.
Que, cada día más, busco calor y no lo encuentro.
También podría callarme. No contarte nada, no decirte nada.
Sería más fácil. Menos honesto, igual de doloroso, pero más fácil.
Poco a poco todo se apagaría, hasta que de esta brillante luz
sólo quede un triste fuego fatuo que se niegue a extinguirse.
Tu felicidad es la guía maestra que mueve mi intención,
escribiendo inseguro en renglones torcidos
y sin buscar premio más allá de una sonrisa.
Cada lágrima que derramas rueda también por mi mejilla,
humedece mis labios y muere en mi lengua.
Deber, querer, poder, sentir, pensar y actuar. Todo revuelto
en una maraña de la que no se atisba salida.
Caminaremos por el camino que la vida nos ponga bajo los pies,
y nos cogeremos de la mano si se pone oscuro, corrigiendo
esa errata vital que me hizo escribir tantas veces yo
cuando quería escribir nosotros.
Seré la red que no deja que te caigas
si resbalas. Así que arriésgate.




Salta.

Soneto separado

Distancia, que separas nuestras pieles
callando el repicar de mis latidos,
no fuerces la nostalgia, como sueles,
ni dejes mis recuerdos malheridos.

Me pierdo en el vergel de tu saliva,
te exploro entre suspiros cada noche,
floto en el nirvana a la deriva,
sin duda, sin pesar y sin reproche.

En vano media Europa nos separa
con hordas de kilómetros hastiados
si puedo retenerte entre mis sueños.

No existe impedimento ya, ni tara
que pueda mantenernos separados:
de nuestras esperanzas somos dueños.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Mientras duermes

Adoro contemplarte mientras duermes,
suave, tierna, plácida y menuda,
tan irresistible y tan desnuda;
flor de dulces pétalos inermes.

Lato en la cadencia de tu pecho,
vibro en cada aliento que respiras,
miro siempre el verde con que miras,
digo que te amo, es dicho y hecho.

Trenzo con palabras, con mis versos
todo lo que siento y lo que quiero,
y todo te lo entrego sin reservas.

Te regalo estrellas y universos,
todo mi calor, cariño fiero,
que tú ahora tienes y conservas.

La Larga Marcha Oscura

Cuántas veces un Señor Oscuro
se alza desde su torre oscura
y amenaza a los débiles y tristes.

Requiere el destronarlo de su Trono,
Negro, afilado y siempre frío,
andar en un sendero sin retorno.

Se trata de un camino endemoniado
que arrostra peligros y desventuras,
y en el que hay que sufrir a cada paso.

Se cruzan muchas sombras despiadadas
que odian, y que matan y no mueren,
en cada instante de este largo viaje.

Amigos que derivan en recuerdos
traicionan tu confianza, y te abandonan,
y sólo unos pocos te son leales.

Y aquellos que quedaron a tu lado
apenas son ayuda, sino carga,
mientras la noche brilla sin estrellas.

Hay muy pocos Aragorn, y raro
es topar con uno en el camino,
y más normal con Gollum y con miedos.

Pocos, pocos Legolas, más Boromirs
que Gimlis, y Gandalfs no hay ninguno,
y muchos Samsagaces más, y Frodos.