Siento sobre mí, y en mí, tu esencia,
siempre que no estás aquí a mi lado.
Sé que imaginarte es complicado
y que no soporto más tu ausencia.
Trato de escudarme en mi paciencia,
pero todo escudo es derribado,
cada primavera muere helado,
sólo se derrite en tu presencia.
Salva la distancia en un suspiro,
vuela como el viento sin complejos,
ven a mí sin calma ni respiro.
Báñame en tu luz, sé mis espejos,
remanso de paz en que me miro.
Troca, en un instante, cerca y lejos.
martes, 26 de marzo de 2013
martes, 12 de marzo de 2013
Qué se puede decir...
¿Y qué quieres que te diga? ¿Y qué quieres que te cuente?
¿Te cuento, por ejemplo, que te veo en cada cabello pelirrojo?
¿Te cuento que me distraigo pensando en ti mientras ando por la calle
y acabo en lugares nuevos e inesperados?
Podría contarte que he hablado más con la luna sobre ti
que contigo sobre la luna.
Que me divide el querer tenerte aquí, feliz,
y el querer que las cosas te salgan bien allí.
Que, cada día más, busco calor y no lo encuentro.
También podría callarme. No contarte nada, no decirte nada.
Sería más fácil. Menos honesto, igual de doloroso, pero más fácil.
Poco a poco todo se apagaría, hasta que de esta brillante luz
sólo quede un triste fuego fatuo que se niegue a extinguirse.
Tu felicidad es la guía maestra que mueve mi intención,
escribiendo inseguro en renglones torcidos
y sin buscar premio más allá de una sonrisa.
Cada lágrima que derramas rueda también por mi mejilla,
humedece mis labios y muere en mi lengua.
Deber, querer, poder, sentir, pensar y actuar. Todo revuelto
en una maraña de la que no se atisba salida.
Caminaremos por el camino que la vida nos ponga bajo los pies,
y nos cogeremos de la mano si se pone oscuro, corrigiendo
esa errata vital que me hizo escribir tantas veces yo
cuando quería escribir nosotros.
Seré la red que no deja que te caigas
si resbalas. Así que arriésgate.
Salta.
¿Te cuento, por ejemplo, que te veo en cada cabello pelirrojo?
¿Te cuento que me distraigo pensando en ti mientras ando por la calle
y acabo en lugares nuevos e inesperados?
Podría contarte que he hablado más con la luna sobre ti
que contigo sobre la luna.
Que me divide el querer tenerte aquí, feliz,
y el querer que las cosas te salgan bien allí.
Que, cada día más, busco calor y no lo encuentro.
También podría callarme. No contarte nada, no decirte nada.
Sería más fácil. Menos honesto, igual de doloroso, pero más fácil.
Poco a poco todo se apagaría, hasta que de esta brillante luz
sólo quede un triste fuego fatuo que se niegue a extinguirse.
Tu felicidad es la guía maestra que mueve mi intención,
escribiendo inseguro en renglones torcidos
y sin buscar premio más allá de una sonrisa.
Cada lágrima que derramas rueda también por mi mejilla,
humedece mis labios y muere en mi lengua.
Deber, querer, poder, sentir, pensar y actuar. Todo revuelto
en una maraña de la que no se atisba salida.
Caminaremos por el camino que la vida nos ponga bajo los pies,
y nos cogeremos de la mano si se pone oscuro, corrigiendo
esa errata vital que me hizo escribir tantas veces yo
cuando quería escribir nosotros.
Seré la red que no deja que te caigas
si resbalas. Así que arriésgate.
Salta.
Soneto separado
Distancia, que separas nuestras pieles
callando el repicar de mis latidos,
no fuerces la nostalgia, como sueles,
ni dejes mis recuerdos malheridos.
Me pierdo en el vergel de tu saliva,
te exploro entre suspiros cada noche,
floto en el nirvana a la deriva,
sin duda, sin pesar y sin reproche.
En vano media Europa nos separa
con hordas de kilómetros hastiados
si puedo retenerte entre mis sueños.
No existe impedimento ya, ni tara
que pueda mantenernos separados:
de nuestras esperanzas somos dueños.
callando el repicar de mis latidos,
no fuerces la nostalgia, como sueles,
ni dejes mis recuerdos malheridos.
Me pierdo en el vergel de tu saliva,
te exploro entre suspiros cada noche,
floto en el nirvana a la deriva,
sin duda, sin pesar y sin reproche.
En vano media Europa nos separa
con hordas de kilómetros hastiados
si puedo retenerte entre mis sueños.
No existe impedimento ya, ni tara
que pueda mantenernos separados:
de nuestras esperanzas somos dueños.
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