Suenan, entre trinos de silencio
voces de recuerdos olvidados,
víctimas del tiempo, encadenados
a gritos sobre escarcha, bajo el
cencio.
Bailan sus espíritus, en danza
de años, y de babas y gusanos;
gentes que lucharon con sus manos:
ganaron o perdieron, gloria o chanza.
Perdidos entre balas y batallas
mueren defendiendo sus banderas,
en charcos de sangres, y de agallas.
Y sus almas imperecederas,
hijas de una España de tres rayas,
concilian sus diferencias, ya
postreras.
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